Cañada Real Riojana
La cultura del vino en La Rioja y su relación con la oveja merina
Descubrimos la relación de la oveja merina y la cultura del vino en La Rioja, un destino ideal para disfrutar del enoturismo y el turismo gastronómico
La Rioja es una de las tierras con gran tradición vitivinícola en España, además de constituir uno de los extremos de la Cañada Real Riojana, en la comarca de Los Cameros. Por lo que, además de los viñedos, también puede presumir de su vinculación con las rutas de la trashumancia.
Descubrimos la relación de la oveja merina y la cultura del vino en La Rioja, un destino ideal para disfrutar del enoturismo y el turismo gastronómico.
Historia del vino en La Rioja

La historia del vino en La Rioja se remonta a la época de los romanos. Posteriormente, fueron los monasterios los que se afanaron en la producción de vino, como los de Santo Domingo de la Calzada, San Millán de la Cogolla y Nájera. No podemos olvidar que por estas tierras pasaba la que era, y sigue siendo, la ruta de peregrinación más importante de Europa. Así que, cuando los peregrinos pasaban siguiendo el Camino de Santiago, rumbo a Galicia, se les ofrecían los caldos al hospedarse en los monasterios. La fama de los vinos de La Rioja comenzó a correr de boca en boca desde entonces.
Ya en 1560 los productores de vino de la región crearon una etiqueta común para todos los vinos de La Rioja, con las iniciales de cada uno de ellos. De este modo, podían competir mejor con respecto al comercio de otros lugares de la península y se aseguraban de que no hubiera falsificaciones. Desde entonces, la excelencia y popularidad de los vinos riojanos no dejaron de crecer, y las rutas de trashumancia, junto con el Camino de Santiago, fueron una de las claves para difundir su valor.
Oveja merina en La Rioja

La oveja merina es una de las razas ovinas más apreciadas en el mundo, gracias a la excelente calidad y a las cualidades únicas de su lana. El monopolio de este producto por parte de nuestro país en siglos pasados, que se vendía tanto dentro como fuera de sus fronteras, fue motor de la economía de gran parte de la península. Tanto era así que se la llegó a conocer como el oro blanco. La Rioja era uno de esos territorios que se vio favorecido por la industria textil de la lana merina, y su vinculación con el vino de la tierra proviene de aquel entonces.
De hecho, la lana de las merinas de la comarca de Los Cameros, de donde parte la Cañada Real, se vendían en los pueblos a los mercaderes de localidades como Burgos, Medina del Campo, Londres, Brujas o Amberes. Estos comerciantes se encargaban después de organizar cómo transportar la lana por mar para que llegara a los destinos europeos y ser vendida en los principales centros textiles.
Ya en el siglo XVI, decenas de mercaderes de La Rioja se instalaban por ciertos periodos en la ciudad londinense y en Amberes para llevar a cabo el negocio de la lana. Y fueron ellos, los comerciantes de la lana merina, de los primeros que intentaron exportar el vino de La Rioja a otras ciudades de Europa. Los caldos de la región podían competir sin problema con los de países vecinos como Francia.
Difusión de la cultura del vino

Los comerciantes y los peregrinos no eran los únicos que contribuyeron a que la fama de los vinos de La Rioja creciera, o bien hablando de él o bien llevando el producto durante sus viajes a otros destinos. También lo hacían los ganaderos y pastores trashumantes.
En su recorrido desde el norte hacia el sur de la península, o durante su estancia en los pastos de verano o invierno, los pastores difundían la cultura del vino y la gastronomía allá por donde pasaban. De hecho, se cuenta que era habitual encontrarse a los rebaños cruzando las calles de localidades como Logroño (La Rioja), ya que los pastores también se detenían a comer y a beber un buen vino en sus tabernas.
Control y cuidado de las viñas

Pero la relación de la merina con la cultura del vino no se queda ahí, sino que ahora va más allá de la tradición trashumante y de la gastronomía. En la actualidad, hay bodegas que recurren al acolchado de lana de oveja para el cuidado y mejora de los suelos como una práctica de viticultura que es necesario potenciar y poner en valor.
Y es que las cualidades de la lana merina contribuyen a que cuide la temperatura del suelo y favorezca la retención de la humedad, además de resultar beneficioso para cuidar las cepas, que las plantas crezcan y la biodiversidad del ecosistema se mantenga.
Maridaje de vino y productos de la merina

Sin duda, el maridaje es una de las principales razones por las que la cultura del vino y la merina están relacionadas. Tanto el queso de oveja como la carne se acompañan de los mejores vinos de La Rioja.
El queso de leche de oveja de raza merina, como puede ser la reconocida Torta del Casar, marida muy bien con vinos de La Rioja como un tinto joven. Las carnes son perfectas para degustar con un reserva con cuerpo y sabor intenso, por lo que no dejes de probarlo junto con platos tradicionales como la caldereta de cordero.
Con todo y con ello, las tierras de La Rioja son un destino ideal para el enoturismo, el turismo gastronómico y el turismo rural; pero si no podemos ir hasta ellas, siempre es posible viajar con el paladar y disfrutar de los mejores caldos. Recuerda que con un buen maridaje, podemos disfrutar de sus vinos acompañados de quesos, embutidos y elaboraciones de carne en recetas tradicionales desde cualquier punto del país en el que nos encontremos. ¡Todo un placer para los sentidos que no podemos pasar por alto!