Oveja merina
¿Qué comen realmente las merinas trashumantes?
Si te has preguntado alguna vez qué comen las merinas trashumantes allá por donde se encuentran, esta es la respuesta.
Cuando hablamos de trashumancia en España es necesario mencionar a las merinas, una raza de ovejas que contribuyó a la riqueza del país y a su engrandecimiento durante el Siglo de Oro; aunque la actividad sufriera un declive a partir del siglo XIX.
Pero no siempre se saben algunos detalles del ganado ovino, o bien se les da por supuesto, como pueden ser los relativos al esquilado o a la alimentación. Así que si te has preguntado alguna vez qué comen las merinas trashumantes allá por donde se encuentran, esta es la respuesta.
¿Qué es la trashumancia?

Antes de hablar de la alimentación de las ovejas merinas trashumantes es necesario comprender a qué nos referimos cuando hablamos de esta raza ovina específicamente. Por lo que resulta necesario tener claro qué es la trashumancia.
La trashumancia es la forma de explotar al ganado de manera extensiva, es decir, desplazándolo de un lado a otro del país en función de los pastos de verano y los pastos de invierno, para que siempre tenga con qué alimentarse y pueda criarse al aire libre. Cualquier ganado que se explote de esta manera es conocido como ganado trashumante; al contrario que el ganado en régimen de explotación intensiva, que concentra a los animales en zonas delimitadas durante todo el año. Es lo que se denomina ganado estante.
A efectos prácticos, la trashumancia es la que conlleva el desplazamiento periódico del ganado. Así, los rebaños de las ovejas merinas trashumantes se desplazan desde el norte de la península ibérica hasta el sur, guiadas por los pastores, y regresan al norte en función de las estaciones más cálidas o más frías del año.
Desde hace siglos estos recorridos se realizan a través de diferentes vías pecuarias, entre municipios o comunidades autónomas, siendo las más importantes y con mayor longitud del país las Cañadas Reales, que constan de centenares de kilómetros. Fue con toda esta actividad, con la producción de la lana de las ovejas merinas como eje principal, con que la que se contribuyó al enriquecimiento de los monarcas españoles durante la Edad Media y la Edad Moderna. La lana merina era conocida como el oro blanco, y se calcula que en el momento de mayor actividad de las merinas trashumantes por la península llegaban a desplazarse entre dos y tres millones de ovejas.
¿Qué comen las ovejas merinas?

Teniendo en cuenta que las merinas trashumantes pasan buena parte del año realizando un increíble viaje de un extremo a otro de la península, atravesando montañas, sierras, valles, bosques y dehesas, ¿de qué se alimentan exactamente? Al fin y al cabo, son animales herbívoros y rumiantes, pero no siempre hay pasto en el camino, ¿o sí?
Durante los desplazamientos y como base fundamental de su alimentación, las merinas comen hierba y pastos naturales. De ahí la necesidad de mover a los rebaños de los lugares en los que el invierno es duro, y en los que suela nevar o encharcarse el terreno, a aquellos otros sitios de inviernos suaves, como pueden ser las dehesas extremeñas. Por el contrario, cuando en el sur el campo está seco y las temperaturas son muy altas, se regresa a esos lugares y pastos de montaña en los que el verano es más agradable y los campos están verdes.
Alimento principal de las merinas trashumantes
Como consecuencia, esta necesidad de alimento y de pastorear al aire libre a lo largo del camino y en las grandes zonas de pasto es lo que provoca que estos rebaños sean tan útiles para cuidar el medio ambiente. El paso de las merinas trashumantes actúa como un desbroce natural para eliminar las hierbas y los matorrales que se incendian fácilmente y hacen avanzar el fuego. Porque allá por donde van y por donde comen, los rebaños crean cortafuegos naturales.
Otros cultivos
Además de los pastos naturales, las ovejas merinas pueden completar su alimentación con otros cultivos. Así, es habitual que coman rastrojos de cultivos de cereales como el maíz, además de paja. Este tipo de forraje suelen comerlo cuando se encuentran estacionadas al llegar a su destino. De igual modo, es habitual que se recurra al heno y a las leguminosas o gramíneas cuando los pastos son escasos en invierno.
Y es que además de los pastizales, en valles y zonas llanas en las que es habitual el cultivo de cereales o se suceden las viñas, también se recurre a estos vegetales para alimentar a las merinas. Estas pueden comer las hojas de las vides tras la vendimia, los rastrojos que quedan tas cortas las hojas y los tallos de los cereales, o la hierba que crece después de que se haya recogido la cosecha.
Corderos de raza merina
La oveja merina es conocida por disponer de un marcado instinto maternal. De tal modo, los corderos que están amparados bajo la Indicación Geográfica Protegida Cordero de Extremadura (IGP) se alimentan durante los 45 primeros días de vida de la leche materna. Estos corderos crecen en las dehesas extremeñas.
Las ovejas necesitan consumir cereales especialmente durante etapas de su vida como la preñez y la lactancia, pero también en el período de crecimiento. Entre los cereales más adecuados se encuentran el maíz, la cebada y la avena. De tal modo, mientras la hierba y los pastos frescos sean la base principal de la dieta de las merinas, puede complementarse con heno y cereales, o incluso con piensos, ya que estos alimentos le aportarán las energías necesarias para los periodos en los que lo requieran.