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Historia

Así funcionaban los batanes para fabricar la lana

Aprendemos algo más sobre la historia y el funcionamiento de los batanes para fabricar la lana

Un batán es un aparato mecánico que usa la fuerza del agua para golpear con mazos de madera pieles, paños u otros productos textiles. De tal modo, los molinos bataneros forman parte de nuestra historia y de la tradición de la trashumancia en nuestro país. Aprendemos algo más sobre el funcionamiento de los batanes para fabricar la lana.

Qué es un batán

Batán en Aniezo (Cantabria)
Batán en Aniezo (Cantabria) - Foto: jroblear - originally posted to Flickr as Aniezo. Molino, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5773176

Antes de que la industria textil se sirviera de maquinaria y tecnología modernas, era necesario usar instrumentos manuales para los tejidos. Las telas y paños de lana no quedaban bien limpios, sus tramas eran débiles y quedaban sueltas. Como resultado, se deshilachaban de manera fácil. Por eso resultaba necesario conseguir que ganaran consistencia y quedaran sin restos de ningún tipo. La forma era someterlos a una técnica de abatanado.

Para ello se usaba el batán, una construcción o maquinaria de madera compuesta por dos mazos de gran tamaño, suspendidos de astiles, que se movían gracias a la fuerza del agua. Con ese movimiento al subir y al bajar se alternaban a la hora de golpear el tejido. Estos mazos podían alcanzar los 90 kilos de peso.

Abatanado de los paños

La limpieza de los paños en el batán seguía una serie de pautas. Primero se removía el paño con sustancias desengrasantes como el jabón para quitarle la suciedad y la grasa, y luego se colocaba para ser golpeado por los grandes mazos de madera de manera mecánica. Así, no solo se conseguía mejorar la limpieza, sino también enfurtir el paño o tejido para que ganara en resistencia y firmeza.

Esta tarea resultaba fundamental a la hora de trabajar la lana, pues era el único modo con el que se lograba obtener un tejido firme y resistente, verdaderamente limpio. Al fin y al cabo, aunque la lana estuviera muy lavada era frecuente que conservara algún que otro resto de grasa de la oveja y del aceite que se le echaba para que resultara más fácil el cardado, por lo que la única manera de eliminarlo de manera efectiva era bateándolo.

Cuando los mazos golpeaban el paño, este tenía que ser mojado para que se mezclaran bien las sustancias astringentes para limpiarlo y para evitar que se calentara en exceso y pudiera romper. De tal modo, la estructura contaba con una canaleja: un canalillo largo de madera por el que discurría el agua hasta la pila y empapaba los cabezales del batán.

En Galicia los batanes recibían el nombre de folón o pisón, aunque no los había en gran cantidad, en comparación con otros lugares de la península, pues en la región se confeccionaba más con lino que con lana. Por el contrario, los batanes eran abundantes en otros territorios como Castilla y León, Castilla-La Mancha y a lo largo de la cuenca del Guadalquivir, vinculados a la trashumancia y a la cría de ganado como las ovejas merinas.

Tipos de molinos

Molino rehabilitado de Pelayos del Arroyo (Segovia)
Molino rehabilitado de Pelayos del Arroyo (Segovia) - Foto: Arturo Francisco Barbero CC BY-SA 4.0

Si tenemos en cuenta que los batanes usaban como fuerza motriz el agua, es inevitable hablar de los molinos. Por aquel entonces, había molinos de sangre y molinos hidráulicos o de agua. Los molinos de sangre son aquellos que funcionan por la tracción animal o incluso humana, y los molinos hidráulicos, del agua. Como consecuencia, podemos distinguir entre los molinos de mareas y aquellos otros que obtienen el agua de los humedales, lagunas o ríos, los denominados molinos fluviales.

Los molinos bataneros o molinos traperos eran un tipo de molinos de agua que se accionaban con una rueda hidráulica vertical que provocaba que funcionara el batán, de modo que se activaban los mazos que apaleaban las telas o la lana con el fin de desengrasarlas y ponerlas más compactas. La misma rueda era la que se usaba en las aceñas harineras, y había construcciones que se utilizaban para distintos usos.

Los batanes hidráulicos solían ser construcciones de piedra con plantas cuadradas o rectangulares, y cubiertas por bóvedas de medio cañón. En algunas ocasiones, se colocaban al aire libre o junto al molino y no se cubrían.

Historia de los batanes

Mujeres escocesas abatanando un paño de lana
Mujeres escocesas abatanando un paño de lana - Grabado de autor desconocido (c. 1770) CC0 Public Domain Wikipedia

Se tiene constancia de los primeros batanes allá por el siglo V en Grecia, donde ya se usaban. Sin embargo, la utilización de los batanes en España comenzó en el siglo X y se popularizó durante el siglo XII en la Corona de Castilla y en la Corona de Aragón. Hasta aquel entonces, el método de golpear los paños para limpiarlos y volverlos más consistentes se hacía con los pies o con las manos.

Lo habitual en España era colocar el paño en cubas de madera de gran tamaño, y cubrirlo con una mezcla de greda, orina y otras sustancias. Después se lo pisoteaba, de manera similar al pisado de la uva para la obtención del mosto. Esta era una labor mucho más agotadora y con peores resultados, por lo que la llegada de los molinos bataneros y los batanes fueron toda una mejora para la época.

A día de hoy todavía se conservan batanes en algunas partes del país, sobre todo, en aquellas regiones vinculadas a la producción e industria de la lana, aunque hayan caído en desuso desde el siglo XIX. Hasta entonces, resultaban un paso fundamental en la preparación de la lana después de la esquila, el cardado, el hilado y el tejido.

Batanes históricos

Conjunto etnográfico de batanes de Mosquetín
Conjunto etnográfico de batanes de Mosquetín en Vimianzo - Foto: Javier PaisOwn Work Wikipedia CC BY 2.0

A lo largo de las Cañadas Reales o en el entorno de otras vías pecuarias de nuestro país, es posible encontrar antiguos batanes en diversos estados de conservación. Ejemplo de ello es el del Val de San Lorenzo, en León, que alberga el Museo Textil de Val de San Lorenzo - Batán Museo, en un antiguo edifico con batanes hidráulicos, y que puedes conocer a través de visitas guiadas. Si sigues el sendero circular Lastras de Cuéllar - El Batán, en el ayuntamiento de Lastras de Cuéllar (Segovia), también puedes contemplar un antiguo batán.

En Villava (Atarrabia), Navarra (Nafarroa), dentro del Parque Fluvial de la Comarca de Pamplona, en el entorno de los ríos Arga y Ultzama, puedes visitar el antiguo batán, donde se reproduce el proceso de abatanado de paños, además de ofrecer talleres y exposiciones. Las Navas del Marqués (Ávila) cuenta con varios molinos y batanes en el cauce del Arroyo Quemada, entre los que destaca el conocido como Prado Batán.

No te pierdas tampoco el Museo Hidráulico Molino de Martos en Córdoba y los molinos y batanes de Mosquetín en Vimianzo (A Coruña). Todos ellos son buen ejemplo de los batanes históricos que todavía se conservan en la península.